Salir a la pista y empezar a esprintar en frío suele ser una mala apuesta, incluso cuando te sientes en buena forma. Un calentamiento de atletismo bien planteado eleva la temperatura corporal, prepara las articulaciones y ensaya los gestos que después exigirás a tu cuerpo. En las próximas secciones encontrarás una rutina práctica de 10 a 15 minutos, ejercicios dinámicos, estiramientos y ajustes para carreras, saltos y lanzamientos.
Una preparación breve puede cambiar toda la sesión
- 10-15 minutos suelen bastar para preparar una sesión habitual.
- Empieza con carrera suave y continúa con movilidad dinámica.
- Los ejercicios deben parecerse a la disciplina que vas a practicar.
- Reserva los estiramientos estáticos prolongados para después o para sesiones específicas de movilidad.
- El dolor agudo, la cojera o la pérdida de fuerza son señales para detenerse y valorar la lesión.

Por qué el calentamiento importa tanto en atletismo
El atletismo reúne esfuerzos muy distintos. No necesita la misma preparación quien corre 100 metros que quien hace un lanzamiento de peso o una sesión de fondo. Aun así, todos comparten una exigencia: pasar de la quietud a movimientos rápidos, amplios y coordinados en pocos minutos.
La activación progresiva aumenta la temperatura muscular y facilita que el sistema nervioso coordine mejor la fuerza, el equilibrio y la técnica. En mi experiencia, la diferencia no está en hacer una rutina interminable, sino en llegar a la parte intensa con la sensación de estar ágil, caliente y concentrado, no cansado.
Calentar no elimina por completo el riesgo de lesión. Sí ayuda a detectar molestias antes de que se conviertan en un problema mayor y permite ajustar la intensidad. Si aparece un pinchazo localizado en el isquiotibial, el gemelo, la rodilla o el tendón de Aquiles, no conviene “probar una serie” para ver si desaparece.
Una rutina base de 10 a 15 minutos
Esta secuencia funciona como punto de partida para la mayoría de los entrenamientos en pista. La intensidad debe subir poco a poco, sin llegar a jadear ni acumular fatiga antes de la parte principal.
1. Carrera suave durante 5 a 8 minutos
Corre a un ritmo cómodo, con pasos cortos y una postura relajada. Puedes alternar trote hacia delante con desplazamientos laterales suaves, pero sin convertir esta fase en un entrenamiento cardiovascular.
En días fríos o cuando llevas muchas horas sentado, utiliza el extremo alto del intervalo. Con calor, una sesión ligera o un atleta muy entrenado, 5 minutos pueden ser suficientes para empezar la movilidad.
2. Movilidad articular durante 2 o 3 minutos
- 10 círculos de tobillo por cada lado.
- 10 flexiones y extensiones controladas de rodilla.
- 8 círculos de cadera en cada dirección.
- 10 balanceos de pierna hacia delante y hacia atrás por cada lado.
- 10 balanceos laterales de pierna, sujetándote si es necesario.
- 10 círculos de brazos y 8 rotaciones suaves de tronco.
La movilidad debe ser activa y sin rebotes bruscos. No intento alcanzar el máximo rango articular desde el primer movimiento. Busco que la articulación se mueva con facilidad y que el atleta note si existe alguna limitación concreta.
3. Ejercicios dinámicos durante 3 o 4 minutos
- Skipping bajo, elevando ligeramente las rodillas durante 15 o 20 metros.
- Skipping alto, con el tronco erguido y los brazos coordinados durante 15 metros.
- Talones al glúteo durante 15 o 20 metros, sin arquear la espalda.
- Balanceo de piernas caminando, controlando la pelvis.
- Zancadas dinámicas durante 10 pasos por cada lado.
- Desplazamientos laterales durante 15 metros en cada dirección.
Estos ejercicios no están para demostrar flexibilidad. Sirven para ensayar la coordinación y activar la cadena posterior, que incluye glúteos, isquiotibiales y pantorrilla. Si la técnica se deteriora, reduzco la distancia o la velocidad.
4. Progresiones específicas
Termina con 2 o 3 aceleraciones progresivas de 40 a 60 metros. La primera puede hacerse al 60 % de tu velocidad máxima, la segunda al 70-80 % y la última cerca del ritmo previsto, siempre que no haya molestias.
Para saltos, añade dos o tres impulsos submáximos y algunos apoyos controlados. Para lanzamientos, realiza movimientos técnicos con un implemento ligero o sin peso antes de utilizar la carga habitual. La guía de World Athletics también destaca la importancia de que la preparación se acerque gradualmente a las demandas reales de cada prueba.
Cómo adaptar los ejercicios a cada disciplina
Una rutina general prepara el cuerpo, pero la última parte debe hablar el mismo idioma que la prueba. Este ajuste suele aportar más que añadir diez minutos de estiramientos al azar.
| Disciplina | Prioridad | Ejercicios útiles |
|---|---|---|
| Velocidad y vallas | Elasticidad rápida y coordinación | Skipping alto, talones al glúteo, dribbles, progresiones y salidas suaves |
| Medio fondo y fondo | Ritmo, economía y movilidad | Trote progresivo, movilidad de tobillo, técnica de carrera y 2 aceleraciones |
| Saltos | Impulso, aterrizaje y estabilidad | Zancadas, multisaltos de baja intensidad, apoyos unipodales y carrera de aproximación |
| Lanzamientos | Hombros, cadera y columna torácica | Rotaciones de tronco, movilidad de hombro, sentadillas y gestos técnicos sin carga |
| Marcha atlética | Movilidad de cadera y control postural | Balanceos de pierna, movilidad pélvica, técnica de brazos y marcha progresiva |
En velocidad y saltos, la progresión final es especialmente importante porque prepara para aplicar fuerza en poco tiempo. En fondo, no hace falta gastar energía con muchos sprints: suele ser más útil un calentamiento moderado y eficiente que deje reservas para la sesión.
En lanzamientos, muchas personas calientan únicamente las piernas y olvidan los hombros. Yo incluiría siempre movilidad torácica, rotaciones controladas y varias repeticiones técnicas con poca resistencia antes de buscar potencia.
Estiramientos antes y después de entrenar
Antes de una sesión intensa prefiero los estiramientos dinámicos, porque combinan amplitud de movimiento y activación. Balancear la pierna, caminar con zancadas o movilizar el tobillo permite preparar el gesto sin mantener mucho tiempo una posición pasiva.
Los estiramientos estáticos, en los que mantienes una postura durante 20 o 30 segundos, pueden resultar útiles después del entrenamiento o en una sesión específica de movilidad. No los considero prohibidos, pero evitaría hacer varias series largas justo antes de un sprint, un salto máximo o un lanzamiento explosivo, especialmente si notas los músculos pesados.
Opciones dinámicas para la fase previa
- Isquiotibiales: camina extendiendo una pierna y lleva la mano contraria hacia el pie sin redondear demasiado la espalda.
- Flexores de cadera: realiza una zancada y eleva el brazo del lado de la pierna atrasada.
- Glúteos: camina llevando una rodilla hacia el pecho y cambia de lado de forma controlada.
- Pantorrilla y tobillo: avanza con pequeños rebotes suaves, manteniendo el talón activo y sin dolor.
- Hombros: haz círculos de brazos y rotaciones externas con una banda ligera si vas a lanzar.
Lee también: Tendinitis de Muñeca - Ejercicios para Recuperar Sin Dolor
Estiramientos estáticos para la vuelta a la calma
Después de entrenar, cuando la respiración ya se ha normalizado, puedes mantener cada estiramiento entre 20 y 30 segundos, sin rebotes ni dolor. Trabaja de forma suave gemelos, cuádriceps, flexores de cadera, glúteos e isquiotibiales.
El estiramiento posterior puede mejorar la sensación de rigidez, pero no sustituye el descanso, la carga progresiva ni el tratamiento de una lesión. Si necesitas forzar mucho una postura para notar efecto, probablemente el problema no se resuelva simplemente estirando más.
Errores que reducen la calidad del calentamiento
El fallo más habitual es empezar demasiado fuerte. Hacer diez minutos de carrera rápida antes de las series puede dejarte fatigado y alterar la técnica. El calentamiento debe prepararte para rendir, no convertirse en la primera parte de la competición.
- Estirar en frío con intensidad, buscando dolor o rebotes.
- Repetir siempre la misma rutina aunque cambie la disciplina.
- Copiar ejercicios avanzados sin controlar la postura.
- Ignorar el frío, el viento, la superficie o el tiempo de inactividad.
- Aumentar la velocidad antes de comprobar cómo responde una zona sensible.
- Confundir sudar con estar preparado: puedes sudar y seguir moviéndote mal.
Cuando hace frío, añade ropa de abrigo y prolonga ligeramente la fase general, sin convertirla en una carrera. Si vienes de una lesión, el calentamiento debe ser individualizado y puede incluir ejercicios de fuerza o control recomendados por un fisioterapeuta.
También conviene observar la respuesta durante la sesión. Una molestia leve que desaparece al moverte no debe ignorarse automáticamente, pero un dolor que aumenta, cambia tu zancada o reduce la fuerza es una señal clara para parar.
La mejor rutina es la que deja margen para rendir
Una buena preparación para atletismo combina carrera suave, movilidad, ejercicios dinámicos y gestos específicos de la prueba. Como referencia, empieza con 10 a 15 minutos y ajusta el tiempo según la temperatura, la carga del día y tu historial de lesiones.
No necesitas terminar agotado ni sentir una tensión extrema para saber que has calentado bien. Si puedes acelerar, saltar o lanzar con una técnica estable y sin dolor, has conseguido el objetivo principal: preparar el cuerpo para el esfuerzo que viene.
