Las varices no son solo una cuestión estética: pueden causar pesadez, dolor, picor, hinchazón y cambios en la piel. La forma más segura de quitar varices depende de si existe reflujo venoso, del tamaño de las venas y de los síntomas, por lo que conviene conocer las opciones antes de elegir una clínica o un tratamiento.
La mejor solución depende del origen del problema venoso
- Eco-Doppler: es la prueba que permite localizar el reflujo y planificar el tratamiento.
- Escleroterapia: suele utilizarse para arañas vasculares y varices pequeñas o medianas.
- Láser o radiofrecuencia: cierran la vena principal enferma mediante calor y suelen permitir una recuperación rápida.
- Medias y ejercicio: alivian síntomas, pero normalmente no eliminan una variz ya formada.
- Urgencia: una variz que sangra, una hinchazón repentina o dificultad para respirar requieren atención médica.
Qué ocurre en las venas y cuándo conviene tratarlas
Las varices aparecen cuando las válvulas de las venas no consiguen impedir que la sangre retroceda. Ese reflujo venoso aumenta la presión dentro del vaso, lo dilata y puede hacerlo visible bajo la piel. Es frecuente que empeoren tras muchas horas de pie, durante el embarazo o cuando existe predisposición familiar.
No todas necesitan una intervención. Si solo se ven y no causan molestias, puede bastar con vigilar su evolución. En cambio, yo recomendaría pedir valoración médica cuando aparecen dolor, pesadez, picor, edema, calambres, cambios de color en la piel o lesiones, porque tratar el problema circulatorio puede evitar que progrese.
Caminar, controlar el peso y cambiar de postura ayudan a la circulación, pero no reparan una válvula venosa dañada. Las cremas, los geles fríos y los masajes pueden producir alivio temporal, aunque no cierran ni eliminan una vena varicosa.
El primer paso es un diagnóstico con eco-Doppler
Antes de decidir entre espuma, láser o cirugía, un especialista en Angiología y Cirugía Vascular debe explorar las piernas y realizar, si procede, un eco-Doppler venoso. Esta ecografía muestra cómo circula la sangre, identifica el punto donde se produce el reflujo y permite saber si están afectadas las venas safenas o sus ramas.
El tamaño visible de la variz no siempre refleja la gravedad del problema. Una vena aparentemente pequeña puede depender de un reflujo más profundo, y tratar solo la parte visible puede favorecer que vuelva a aparecer. Por eso, mi criterio es claro: desconfiaría de cualquier tratamiento que se ofrezca sin una valoración vascular previa.
El estudio también ayuda a descartar otros problemas, como una trombosis venosa, una insuficiencia venosa más avanzada o una enfermedad arterial. El Hospital Clínic Barcelona también señala el eco-Doppler como una herramienta para conocer el origen de las varices y escoger la estrategia más adecuada.

Qué tratamientos pueden cerrar o eliminar las varices
Escleroterapia para vasos pequeños y medianos
La escleroterapia consiste en inyectar una sustancia esclerosante dentro de la vena. El producto irrita su pared, provoca el cierre del vaso y hace que el organismo lo reabsorba progresivamente. Puede hacerse con líquido o con microespuma guiada por ecografía.
Es una opción habitual para arañas vasculares, varices reticulares y algunas ramas varicosas. A menudo hacen falta varias sesiones, especialmente cuando hay muchas venas o cuando el problema principal está en una vena de mayor calibre. Puede dejar hematomas, pigmentación temporal o pequeñas zonas endurecidas, por lo que no conviene valorar el resultado demasiado pronto.
Láser endovenoso y radiofrecuencia
Estas técnicas se utilizan sobre todo cuando existe reflujo en una vena principal. Se introduce un catéter fino y se aplica energía en el interior del vaso para que se cierre. La sangre continúa circulando por otras venas sanas, de modo que no se pierde la circulación de la pierna.
La ablación térmica suele realizarse de forma ambulatoria con anestesia local. Muchas personas caminan el mismo día y retoman una parte importante de su rutina en poco tiempo, aunque la recuperación depende de la extensión tratada, del trabajo y de las indicaciones médicas. Puede ser necesario completar el procedimiento con escleroterapia o flebectomía para eliminar las ramas visibles.
Sellado con adhesivo o técnicas mecanoquímicas
En determinados casos se emplean adhesivos médicos, como el cianoacrilato, o técnicas mecanoquímicas que combinan la acción física sobre la pared venosa con un agente esclerosante. Su principal atractivo es que pueden reducir la necesidad de calor o de anestesia tumescente, pero no son la mejor opción para todas las anatomías.
La elección debe basarse en el recorrido de la vena, su diámetro, la experiencia del equipo y los riesgos individuales. Una técnica más moderna no es automáticamente mejor para cada paciente.
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Flebectomía y cirugía convencional
La flebectomía extrae pequeñas ramas varicosas a través de incisiones muy reducidas. La cirugía convencional, con ligadura y extracción de la vena, se reserva cada vez más para casos en los que las técnicas endovenosas no son adecuadas o cuando la anatomía es compleja.
Las guías de NICE sitúan la ablación endovenosa como primera opción cuando es posible, seguida de la escleroterapia con espuma y, si ambas no resultan adecuadas, la cirugía. La decisión final siempre debe individualizarse, porque influyen los antecedentes, la medicación, el embarazo, la movilidad y el estado de la piel.
| Tratamiento | Se utiliza sobre todo para | Recuperación orientativa | Limitación principal |
|---|---|---|---|
| Escleroterapia | Arañas vasculares y varices pequeñas o medianas | Habitualmente rápida | Puede requerir varias sesiones |
| Radiofrecuencia o láser | Reflujo en venas safenas o principales | Ambulatoria en muchos casos | No siempre elimina por sí sola las ramas visibles |
| Adhesivo médico | Casos seleccionados de insuficiencia venosa | Generalmente corta | Mayor coste y disponibilidad variable |
| Flebectomía o cirugía | Varices extensas o anatomía compleja | Más prolongada que las técnicas endovenosas | Más incisiones y cuidados posteriores |
Qué puedes hacer en casa para mejorar la circulación
Las medidas diarias no sustituyen un tratamiento cuando existe reflujo importante, pero sí pueden reducir la presión venosa y mejorar la sensación de piernas cansadas. Lo que más suelo recomendar como base es caminar con regularidad, mover los tobillos y evitar permanecer inmóvil durante mucho tiempo.
- Camina o realiza ejercicio moderado de forma regular, como bicicleta, natación o ejercicios de movilidad.
- Si trabajas sentado, levántate y mueve las piernas cada 30 a 60 minutos.
- Eleva las piernas durante unos 15 minutos, tres o cuatro veces al día, especialmente si hay hinchazón.
- Evita cruzar las piernas durante periodos prolongados y reduce las horas seguidas de pie.
- Cuida la piel con hidratación si está seca o descamada.
- Consulta antes de usar medias de compresión si tienes diabetes, problemas arteriales o pies fríos y dolorosos.
Las medias de compresión graduada pueden aliviar el edema, la pesadez y el dolor, pero deben elegirse con la talla y la presión adecuadas. No las considero un método para borrar la variz, sino una herramienta para controlar los síntomas cuando la intervención no está indicada, debe posponerse o forma parte de la recuperación.
Durante el embarazo suelen priorizarse las medidas conservadoras y, si el profesional lo considera oportuno, la compresión. Las intervenciones para cerrar venas normalmente se posponen salvo situaciones excepcionales.
Qué precio tienen los tratamientos en España y cómo comparar presupuestos
En la sanidad privada española, los precios cambian mucho según la ciudad, la técnica, el número de zonas y si se trata una o las dos piernas. Como referencia orientativa, una consulta vascular con eco-Doppler puede situarse alrededor de 100 a 250 euros, la escleroterapia entre 100 y 300 euros por sesión y una ablación con láser o radiofrecuencia aproximadamente entre 2.000 y 3.000 euros por pierna.
Son cifras aproximadas, no tarifas oficiales. Un presupuesto serio debe indicar si incluye el estudio diagnóstico, anestesia, material, revisiones, medias de compresión y posibles sesiones complementarias. También conviene preguntar qué ocurre si aparecen nuevas ramas varicosas, porque el tratamiento de una vena no impide que se formen otras con el tiempo.
En la sanidad pública, la cobertura depende de la comunidad autónoma y de la indicación clínica. Los casos con dolor importante, complicaciones, úlceras o cambios cutáneos tienen una consideración distinta a los tratamientos solicitados únicamente por motivos estéticos.
Cuándo no conviene esperar para pedir ayuda
Solicita valoración médica si las varices empeoran, duelen de forma persistente, producen hinchazón frecuente, causan picor intenso o se acompañan de cambios en la piel. Una herida bajo la rodilla que no cicatriza en dos semanas puede ser una úlcera venosa y requiere atención profesional.
Si una variz sangra, túmbate, eleva la pierna y aplica presión directa con una gasa o paño limpio. Después busca atención urgente, aunque el sangrado se haya detenido. También es importante consultar con rapidez ante hinchazón repentina, calor, enrojecimiento o dolor intenso en una sola pierna, porque puede tratarse de una trombosis.
La dificultad repentina para respirar, el dolor en el pecho, el desmayo o la tos con sangre son señales de emergencia. En España debes llamar al 112 y no intentar resolverlo con masaje, ejercicio o medias.
La decisión más útil para cuidar tus piernas a largo plazo
La solución más adecuada no se decide por la apariencia de la vena ni por el nombre más moderno del procedimiento. Se decide después de localizar el reflujo, valorar los síntomas y comparar beneficios, riesgos, recuperación y coste.
Mi recomendación práctica es empezar por un especialista vascular y un eco-Doppler, mantener la actividad física y desconfiar de las promesas de eliminación definitiva en una sola sesión. Las varices pueden tratarse con buenos resultados, pero el objetivo real es mejorar la circulación, aliviar las molestias y reducir el riesgo de complicaciones, no perseguir una garantía estética imposible.
